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sábado, 18 de julio de 2020

Coincidencias

La Retirada

A los perdedores de la guerra española del "36"

   Es quizás el mejor título, la mejor definición de quienes tuvieron que marcharse obligados por las condiciones a las que se vieron sometidos al final de una guerra que hoy en día ya no se puede llamar civil, pues habían entrado en el conflicto, originado por un golpe de estado al régimen republicano, varias potencias extranjeras (Italia, Alemania, Rusia…). Hablamos de quienes tuvieron que dejar España tras la guerra de tres años, aquella guerra que se iniciaba un viernes diecisiete de julio, un no tan lejano julio del "36", y finalizaba un abril de 1939.
   La Retirada, Éxodo y exilio de los republicanos españoles (Editorial El mono libre, 2020) es también el título de un libro de un testimonio excepcional, del dibujante Josep Bartolí i Guiu (Barcelona 1910, Nueva York 1995) a través de la documentación de la periodista Laurence García y las aportaciones y comentarios personales del sobrino de Josep, Georges Bartolí. Leerlo es llevarse a los labios la tierra en la que fue enterrado el cuaderno de dibujos sobre el exilio que sufrieron miles y miles de republicanos en los campos de concentración franceses, Lamanère, Argelès, Saint Cyprien, Rivesaltes, Barcarés…, después de perder la guerra; escenas brutales de la vida diaria miserable a la que fueron obligados, y con la muerte acechando a cada instante. Su imagen de la guerra está en los trazos de sus dibujos. Las imágenes hablan solas, y la vida del dibujante, incansable activista político, pasa por escenarios tan desoladores en el libro, que es necesario visualizar, y luego seguir su obra en otros espacios creativos, y amorosos al lado de Frida Kahlo en México, hasta que marcha a Nueva York. No vuelve a España hasta 1977, pero volverá allí para morir en tierras americanas.
   Otro exiliado, que sucumbió a su Retirada, fue Rodolfo Llopis (Callosa de Ensarriá, 1895-Albí, Francia,1983). Inició su labor profesional y política como, profesor de Geografía en la Escuela Normal de Maestros de Cuenca entre 1919 y 1931, donde llevó a la práctica docente los principios de la Institución Libre de Enseñanza, y donde tuvo una acción decidida en la concienciación colectiva de una población sometida y empobrecida. Creó el periódico La Lucha, donde escribió ampliamente su mensaje político y social con temas como el pacifismo, igualdad y derechos de la mujer, justicia social, libertades públicas y privadas. En aquellas páginas está su máxima sobre la guerra: “Nosotros hemos considerado la guerra como una aberración de la Naturaleza humana, como una bárbara regresión. La guerra, para nosotros, es la negación brutal de todas las conquistas humanas.” (La Lucha, 16-1-1921, del libro de Clotilde Navarro y José Luis Muñoz, Rodolfo Llopis. Un aire de modernidad en la Cuenca de los años veinte, Colección Atalaya, 2007).
   Llopis se afilia al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) tras los sucesos de la huelga general revolucionaria de 1917 (convocada por UGT y el propio PSOE, y apoyada en algunos puntos del país por anarcosindicalistas de la CNT). Pero su carrera política se inicia en el Ayuntamiento conquense, como concejal. En su periodo de desarrollo intelectual y pedagógico participa en la fundación de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT. Diputado por Alicante durante las Segunda República, es  posteriormente nombrado Director General de Primera Enseñanza por el ministro Marcelino Domingo, y su labor inmensa consistirá en construir y equipar por todo el país de escuelas primarias, con comedores y estudiantes preparados en pedagogía, en el hasta entonces un desierto educacional. Subsecretario de Presidencia con Largo Caballero, se mostró contrario a su compañero Juan Negrín (quien manifestó que de haber durado cinco meses más, la guerra hubiera dado vencedora a la República por la geopolítica del fascismo ítalo-alemán), y contrario al excesivo poder que entendía estaba muy decantado hacia los comunistas controlados desde Moscú.
   En el exilio, en Francia, Llopis es nombrado secretario general del PSOE en 1944 presidente del gobierno en 1947, y presidente de UGT. Pugnó por mantener la jerarquía de la organización del exterior frente a los nuevos dirigentes del interior. En 1971 pierde la presidencia de UGT, y en 1974, en Suresnes se queda en el PSOE histórico frente al “Renovado” que pasa a tener entre sus dirigentes a Nicolás Redondo, Pablo Castellano y Felipe González, entre otros. Volvería a España para presentarse como senador en las listas de Alianza Socialista Democrática, pero no obtendría escaño. Volvió a “retirarse” a Francia.
   Un tercer protagonista de "Retirada" fue Régulo Martínez (Cazalegas, Toledo, 1895-Madrid, 1986) un sacerdote que ejerce de párroco joven en la provincia de Guadalajara que, al vivir la situación paupérrima de los campesinos de la zona, choca con la jerarquía montaraz del Cardenal Segura. 
   Tras colgar los hábitos, y como republicano de fe y acción, llega a ser el presidente en Madrid del partido azañista Acción Republicana, siendo su mayor implicación durante el periodo de la contienda. Estando en París para gestionar la ayuda de las potencias democráticas en el conflicto español, tiene la opción de quedarse como exiliado. Pero decide volver y ejercer su lucha desde el infierno de las cárceles represoras del régimen que instaura el general Franco. Comienza su “turismo carcelario”, como sugiere con ironía este conocedor de las cárceles. En sus memorias en Republicanos de catacumbas (Historia del franquismo, Ediciones 99, Madrid 1977) se pueden interpretar dos tipos de acción, la del exilio interior de su vieja casa eclesiástica y su actividad clandestina desde su salida de los callejones de la muerte que fueron las celdas franquistas. Entre los protagonistas que conoce en ellas destaca a Julián Besteiro, en la cárcel de Carmona, otro "rojo" que optó por quedarse en un intento de trabajar desde "dentro" y al que Martínez destaca como maestro de la Ética política y humana. Régulo va desgranando la desesperación creciente ante el desamparo de los gobiernos y alianzas democráticos de la vieja Europa, u otros continentes, durante y tras la Segunda Guerra Mundial. Tan sólo sobrevive el apoyo incondicional de sus compañeros en el exilio, aquellos que como Llopis o Bartolí mostraron por los que se quedaron dentro de este ruedo de muerte. Sufrió, lamenta en sus páginas, en sus confesiones abiertas, la marginación que se hizo con los republicanos en los pactos de la Transición.
   Como de papel, escrito o dibujos hemos trazado estas coincidencias en la fecha del golpe de estado contra la República aquel 18 de julio de 1936, del que se cumplen hoy ochenta y cuatro años, valga una de las vivencias macabras que vivió nuestro último protagonista, al albur de lo que salta en la biblioteca al azar. En su primera detención Régulo, en los sótanos de Gobernación, se encuentra, a las cuatro de la madrugada, con un viejo militante anarquista. Acababan de interrogarlo y lo encuentra molido y medio ahogado en su camastro: “Amigo Régulo, querían que yo declarase los nombres de todos los anarquistas que conozco del Puente de Vallecas, y al negarme a ello me han propinado una paliza como puedes apreciar por las señales en todo el cuerpo. Pues es que a ese mal trato añadieron el pitorreo macabro de enseñarme un cuadro de Durruti, y me preguntar si le apreciaba yo mucho, y al contestar que estimaba bastante, me dijeron: “Pues ahora te lo vas a comer.” Hice un esfuerzo máximo, pero…, al llegar a la visera, la verdad –añadió con una gracia impropia y superior al estado en que se encontraba-, ya no podía pasar…”.
   Lo que quizás no imaginaba Régulo es que este “pasar” le pesaría, y duro, a quienes cayeran en sus manos el periódico Democracia, hecho totalmente a mano, y que circuló por las cárceles como órgano de Alianza Republicana. Ante la llegada de los guardianes sus confeccionadores debieron tragarse en muchas ocasiones las hojas con sus escritos. 
   Una alegoría de cómo tantas historias se ha tragado la mala e injusta Memoria sobre la Historia. 
   Cada vez nos quedan menos testigos y se releen, escasamente, los testimonios de todas las partes. No lo olvidemos.


jueves, 2 de julio de 2020



Coincidencias


Las "Nanas de la cebolla" de la pandemia


Refugiados en Siria. OCHA/Halldorsson, news.un.org
   En los terribles días del confinamiento, debido a la Covid-19, una angustiosa noticia saltó entre tanta muerte desparramada por el mundo: varias madres habían contagiado a sus bebés durante el embarazo. Ayer mismo, se confirmaba el primer caso, en el campo de refugiados de Grecia. Las horas que faltan hasta ver los resultados de la prueba al recién nacido serán angustiosas y extenuantes. ¿Qué Nana habrá buscado esta madre, y aquellas madres, para el primer arrullo a sus crías? Madres, miles, a las que el hambre y la falta de hogar se suma a la sangría de sus desgracias. ¡Ojalá tuvieran otro poema de Miguel Hernández arrullándoles los oídos! Como aquel que, en plena guerra civil española, estaba salpicado de versos amargos pero llenos de cariño y amor, hacia Josefina, la madre de su hijo Manuel Miguel, aquellos hermosos y duros versos, Nanas de la cebolla. 


Nanas de la Cebolla (extracto)

La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches [...]


Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.

Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso [...]


Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.

Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor [...]


Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.

Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

“Cancionero y romancero de ausencias” (1938-1941)
   
   El hambre los estaba desollando, como a tantos millones hoy, y también mañana. Tan sólo cebolla y algún mendrugo de pan en la casa, y el poeta, preso. No pudo más que "arrullarlos" con sus versos refugiados en trozos de papel higiénico, desde la cárcel de Torrijos (hoy geriátrico de la Fundación "Fausta Elorz", calle Conde Peñalver, esquina con Juan Bravo).
   También ayer Madrid intentaba volver a su "nueva" normalidad envuelta en mascarilla. La gran "sitiada" por la pandemia durante casi cuatro meses -con miles de muertos que han lastrado la alegría y su vitalidad-, rota por la impotencia de los profesionales sanitarios, desbordadosen las UCIs de los hospitales, y maltrecha en las luchas cainitas en parlamentos y calles tomadas por insolidarios. Madrid buscaba enfriarse del sufrimiento y del calor infernal de una tarde de verano sobre el asfalto. En una cercana terraza a la vieja cárcel, surgía de teléfono móvil, Miguel Gila en uno de sus monólogos: un supuesto concierto de violín que termina en otro desternillante "diálogo al teléfono" con su supuesta familia, y su eterno "¡Que se ponga!". Gila compartió la prisión de Torrijos con Miguel Hernández. Vivimos de coincidencias.
   A escasos metros del edificio, un endeble viejecito, al que le coge delicadamente su mujer, sentados ambos en un banco, alza su brazo en alto mientras exclama "¡Viva España!". Otra mujer, joven, de rasgos hispano-americanos, le ríe la gracia, obligada, y sujeta la silla de ruedas que, con esfuerzo, lo devolverá a casa. Y seguro que allí "convivirá" largas horas y días de entrega total ante la dependencia. Quizás hasta tenga hijos o hijas a miles de kilómetros. 
Campo de refugiados en Lesbos (Grecia).
Fogo ABC XL Semanal.
    Millones de mujeres y sus hijos seguirán separados "sine die". Demasiadas, también en campos de refugiados u "hogares" como refugio ante la calamitosa hambre o las guerras.. 
   Allí, como aquí, ha anidado con "lujuria" asesina, la pandemia, y se ha cebado con los débiles y los desamparados por los poderosos del mundo, de los que algunos fomentaron las guerras, como siempre.



sábado, 9 de febrero de 2019

Coincidencias


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Todo es posible en América 


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Musical de West  Side Story. De Volodia.es
   En los créditos, al final de la película El vicio del poder (Adam McKay, 2018), un biopic sobre Dick Cheney (Christian Bale), vicepresidente de George W. Bush, podemos escuchar la versión de "Todo es posible en América". Aquel musical universalmente conocido West Side Story. Esta obra de L. Bernstein, Sondheim y Robbins se quedó en el imaginario colectivo como una expresión actualizada de Hamlet, o nuestra Fuenteovejuna; habla de los sueños de millones de emigrantes que cruzaron sus fronteras y se encontraron feroces realidades. Todo un espejismo. Igual que aquel en el que viven los ciudadanos de las Democracias que piensan, y hasta creen ilusamente, que todos sus representantes van a cuidar y cultivar sus derechos y libertades públicas.
DW.COM
   La película sobre Cheney nos adentra en los entresijos que llevaron a los Estados Unidos (EE.UU.) a la guerra de Irak, -en la que murieron cerca de un millón de personas-, tras la destrucción de las Torres Gemelas. Ahí estaba el vicepresidente, permitiendo torturas sobre los prisioneros, o la incitación a la justificación de una intervención internacional, bajo falsos informes ante la ONU (a la que se sumaron Gran Bretaña, y España, ésta bajo la presidencia de José María Aznar, con la esperpéntica foto de Las Azores, ninguneado éste último en la película). Paralelamente se llevó un control estricto sobre
 la información, tanto de los medios como dentro de la propia Casa Blanca, de la que luego desaparecieron millones de datos sobre esta crisis. 
   La figura, del que aquí fuera el principal instigador al conflicto, inicia su carrera impulsado por su mujer Lynne Cheney (interpretado por Amy Adams), el verdadero motor de esa obsesión y ambición por el poder, claramente expuesto en el film por la imposibilidad de hacerse ella merecedora de ese puesto por ser eso, mujer. Dick Cheney es dibujado en sus inicios como un caos en lo profesional y personal, para luego iniciar su trabajo como un gris funcionario y un tanto apocado.  
   Cheney da sus primeros pasos con Richard Nixon, que dimite por el caso Watergate, y posteriormente con Gerald Ford, momentos en los que coincide con Donald Rumsfeld, luego Secretario de Defensa al tiempo con Bush hijo. Será con este último con quien Cheney aprenda las estratagemas y los hilos de manejo de la presidencia. 
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G. Bush hijo y Cheney. De The New Yorker.
   En leves flashes se dejan caer otros peligrosos y torticeros manejos en la interpretación de la leyes, como la de retirada de impuestos a las transmisiones, apoyándose en mensajes trastocados de que con ello se beneficiaba a las clases más bajas en el escalafón social; el manejo impúdico para ello de la opinión pública con empresas expertas en manejarla, y con los medios de comunicación manipulados en un paso adelante fulminando el largo y hasta entonces valioso concepto del contraste en la información para aquellos.
   En el apartado de lo personal y familiar, con clara influencia en determinados periodos de la acción del vicepresidente, figura la aparición de otro tema tabú en la sociedad estadounidense como fuera la homosexualidad de una de sus hijas, fruto de las fuertes campañas republicanas en contra del matrimonio gay. Todos los trazos del personaje llevan a hacérnoslo oportunista, sin convicciones políticas, ni republicanas, donde le resituó su mujer, ni demócratas por mucho que apoyara a su hija, y con un único fin que es la acumulación del poder para la familia y los no explícitos pero lógicos lobbys carroñeros que al tiempo que ganan, alzan o mantienen sus secuaces.
   Quizás a lo que nos lleva en el fondo esta película es a conocer el origen, en parte, de cómo funcionan los hilos del poder y el cómo se llega a ocupar, o mejor dicho, a gestionar la administración de este imperio, o encajan en ese paradigma de inobservancia de la lógica de acción sobre lo público en el resto del mundo. 
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El presidente de EE.UU. Donald Trump. De BBC.
   La llegada a la actual presidencia de Donald Trump, aparentemente sin ninguna carga intelectual o discursiva, se apoya en mensajes-bomba de contenido en ciertos momentos hasta amorales, utilizando inteligentemente llamadas a ciertos instintos casi primarios que llegan por estudiados canales. En sus mensajes, mayoritariamente por redes sociales perfectamente diseñados, atiza sobre las almas más desesperadas de aquella sociedad, en lo económico, y en valores primarios, abusando de un maniqueísmo cortoplacista (ese lenguaje perverso y violento, del mismo cariz del que están abusando, no creo que inconscientemente, bastantes líderes de las derechas de nuestro país, independientemente de su torpeza intelectual).
Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos)
y Santiago Abascal (Vox). El Periódico.
   Lo triste es que este modelo ha ido germinando allende fronteras, o mejor dicho, se da demasiados dominios del poder, en cualquier punto del planeta. Y ahora, ese poder de la imagen y de las ideas cargadas de simplicidad y emotividad, se vierte por el minúsculo altar de los móviles que desplazó mayormente a la televisión en los hogares, y peor aún, en los parlamentos, modificando todo el marco legislativo e ideario de convivencia desde el mínimo poder local, al universal. Se trata de aquellos que se injertaron en la gestión de lo público para arrasarlo, en lo económico, y en lo estructural, con un acerbado interés en reducir o ignorar los derechos civiles y, traspasando muchas rayas rojas de los humanos.

   Como dice un amigo, "...que dios nos coja confesados". A lo que yo le cotejo: "...que nos coja nuestra conciencia, nos de un empellón para despertar y ver hacia dónde vamos". Todos.

lunes, 28 de enero de 2019

Coincidencias

¡Vuelve Lisístrata!



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¡Huelga de sexo ante la desfachatez!


   Lisístrata, la protagonista del drama griego de Aristófanes (s. V a.E.C.), lidera la huelga de sexo de las mujeres sobre los soldados atenienses para parar la guerra del Peloponeso. Mezcla de ingenio, erotismo y firmeza, el método y la estratagema utilizada es inteligente y adecuada para aquel momento y su sociedad. Mérida seguro que acogerá en futuras ediciones de su Teatro Clásico diversas versiones de esta lucha natural entre dos visiones del mundo, paz, diálogo, ideas, frente a la violencia.
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Fotograma de Absurdistán.
   Hace tiempo, a las salas de cine llegó Absurdistán (2008), dirigida por Veit Helmer, comedia alegórica del género art-house que trata de cómo las mujeres de una mínima aldea también se embarcaban en una huelga de sexo para conseguir que los hombres contribuyeran a traer agua en un periodo de extrema sequía; una forma de presión para que salieran de su pasividad.
   Cierto sábado noche ante el televisor, en La 2 de TVE, veía con curiosidad otra huelga de sexo, La fuente de las mujeres, película francesa de 2011 dirigida por el director francés de origen rumano, Radu Mihaileanu, y protagonizada por Leïla Bekhti y Hafsia Herzi, ambientada en una aldea remota del Norte de África. Pareciendo un remake de la película alemana, por la traída de agua a la aldea, se condensan otras reflexiones sobre conceptos como Igualdad de Género, machismo, revisión del Corán, amén del Amor y la fertilidad dentro de este drama coral.
   Huelga decir, valga el juego de palabras, que estas visiones del Arte me llevaron a buscar si, la realidad más cercana, amparaba hechos reales donde la suma de la fuerza y voluntad de la mujer en pergeñar la historia, se había enfrentado a la inacción o falta de lógica del hombre en su devenir. Y he aquí como la red me trajo sucesivos hechos de ese tipo en el último cuarto de siglo.
   Colombia octubre de 1997. El jefe de la Fuerzas Militares del país, el general Manuel Bonnet, reclama públicamente una huelga de sexo entre las esposas y novias de los guerrilleros, narcotraficantes, y paramilitares, además de la vía diplomática, para alcanzar un alto el fuego. Los guerrilleros ridiculizaron las iniciativas, señalando que entre sus fuerzas se encontraban más de dos mil mujeres.
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Ellen Johnson Sirleaf.
Presidenta de Liberia.
   En 2003, Liberia. La asociación Women of Liberia Mass Action for Peace organiza una protesta no violenta, con huelga sexual incluida. Se trata de conseguir la paz en el país, después de catorce años de conflicto. Curiosamente, poco después, una mujer llegaría a ser la primera presidenta en su historia: Ellen Johnson Sirleaf.

   De vuelta a Colombia, en septiembre de 2006, numerosas esposas y novias de los miembros de una banda de Pereira, inician la denominada "Huelga de piernas cruzadas" para frenar la violencia de las pandillas que habían provocado casi quinientas muertes en la región. Su portavoz, Jennifer Bayer, marcaba el hecho de que muchos miembros de pandillas habían participado en crímenes violentos para lograr reconocimiento y tener atractivo sexual. En los siguientes años la ciudad tuvo el mayor descenso de homicidios en Colombia, llegando a a bajar más de un veinticinco por ciento en 2010.
   En Kenia, abril de 2009, un grupo de mujeres mantienen abstinencia sexual durante una semana. Los damnificados son los políticos del país. Fue promovida por las esposas del Presidente y el Primer Ministro llegando a pagar incluso a las prostitutas sus ingresos perdidos. Objetivo: forzar a los rivales políticos a llegar a acuerdos.
   Ese mismo año en Irka (Turquía) las mujeres deciden protestar ante sus maridos por la escasez de agua en la localidad (el tema de los dos films de nuestro inicio en una realidad patente y patética).
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Marleen Temmeran.
Senadora flamenca.
   Saltando de continente, en Bélgica, febrero de 2011, la senadora socialista flamenca, Marleen Temmeran, propone una huelga de sexo con el objeto de presionar para la formación un nuevo Gobierno, tras ocho meses sin acuerdos. 
   Durante el verano de 2011 en Filipinas, las mujeres de una cooperativa costurera de Dado (Mindanao) imponen una semana de huelga de sexo con el objetivo de que terminara la violencia entre dos pueblos y se pudieran reconstruir.
 De vuelta a Colombia, ese mismo año, las mujeres del municipio de Barbacoas, departamento de Nariño, emprendieron una huelga de piernas cruzadas, que duró casi cuatro meses, con el objetivo de que se construyera una carretera. Aquí tratan de forzar a sus maridos que se sumaran a su reclamación para su construcción. El proyecto salió adelante con el apoyo del Ministro de Transporte.
   En Togo, durante 2012, las mujeres togolesas realizaron una huelga de sexo durante una semana para exigir la dimisión de Faure, Gnassingbé, presidente del país.
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Josefina Vázquez.
   México, durante la campaña presidencial de 2012. Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional a la elección presidencial, de extracción conservadora, convocó a las mujeres del país a no dar Cuchi Cuchi, eufemismo divertido, a sus maridos si éstos se abstenían de hacerlo.
   Y he aquí que estos días ante las manifestaciones recientes, y trasnochadas e involucionistas, que han ido invadiendo hogares y calles por las fuerzas políticas de la derecha y ultraderecha españolas (Partido Popular y VOX), en el proceso de gobernabilidad de Andalucía, cabe preguntarnos si no fuera conveniente reivindicar, o esperar, que se manifieste de nuevo el espíritu de Lisístrata entre las mujeres que no quieran compartir lecho con quienes ejercen el menosprecio al hecho de ser mujer, u opción por otro sexo o sexualidad, y del concepto de violencia de género. Podría decirse que algunas mentes muestran inclinaciones subrepticias sobre la Violencia, cualquier tipo de Violencia, como forma de conseguir sus fines, cuales fueren.
   ¿La huelga sexual podría servir como despertador para ciertas mentes que retuercen la realidad? No lo sabremos posiblemente nunca, ni viene al caso incitarlo desde esta columna. Tan sólo traer a colación que, cuando se ha llevado a cabo, la reacción, si no intelectual, sí animal, ha llevado al hombre que sufre esa situación a enfrentarse entre sus propias fuerzas instintivas y las morales con resultados sorprendentes. Y esto sirve para pensar en las fuerzas ocultas de la naturaleza doblegada ante el hecho político y social.
   Lógicamente no contamos con que esas mujeres y hombres que militan en ciertos partidos involucionistas, y que han ido decantando su discurso hacia la vacuidad torticera sobre la reivindicación de tantos años -visibilizado en las millonarias manifestaciones del ocho de marzo del pasado año-, vieran tampoco con buenos ojos el film María Magdalena de Garth Davis. Muestra, trae, un nuevo concepto de mujer que desafía los vetos impuestos a su propio deseo, que se revela contra su propia familia, dentro del relato bíblico, que le lleva a enrolarse con el movimiento que lidera un "grupo subversivo" contra el poder romano. Estrenada durante la Semana Santa, seguro que aquella militancia ortodoxa de cánones preconciliares, en el ámbito eclesial no reconocieran su figura.
   Estos detractores de la lucha por la igualdad, traen confusión sobre Violencia de Género, y Violencia Doméstica, con la Violencia que sufren, en mínima cuantificación, algunos hombres a manos de mujeres. Y también traen, casi anteponiendo hilos visibles de manipulación, el maltrato animal, defendiendo los toros, la caza, y como traca final, el control, el cierre de las fronteras, al diferente, al que trate de llegar a nuestras costas, desesperado de su vida, a costa de cualquier precio, pero con los bolsillos vacíos; frente a la genuflexión ante el que tiene cuentas solventes.
   Huelga decir que basta ya de tanta miseria de valores, y vayámonos preparando para las huelgas de las renovadas Lisístratas.

domingo, 28 de octubre de 2018

Coincidencias

De Gata a Gata, nubosidad variable



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Foto de Vicente Pozas. www.andandoextremadura. com
   Máximo lleva la camisa mojada en barro, el sombrero negro, la barba sin rasurar esta mañana, y la tez muy morena con ojos color de la miel del olivo. Fuerte como los robles que acompañan al Árrago, sierra de Gata en Cáceres, camina raudo esquivando los molinos que le han franqueado el paso a la burrita regalo de sus hijos, tres de nueve; las chicas lo cuidan más, como las mujeres que le vienen dos veces al mes desde que se le murió la parienta -le dijo al morir que no estuviera nunca solo-, y lo intenta (aunque no son buenas todas, de inclusas y esas, vienen por lo que vienen, y alguna hasta quiere cargarme un hijo, ya ves). 

   Ha esquivado la muerte desde niño -sólo conocí seis hermanos de trece que tuvo madre-, comiendo bellotas y castañas por los montes de Las Hurdes. Bebiendo leche de cara al cuidado con las mujeres un día tras otro, bajo sus faldas de vez en cuando, que siempre le volvieron loco, “soy muy amoroso”. Hasta una marquesa, familia de Franco, no sé, que se bañó con él alguna vez y luego le puso de portero mientras la mili en Madrid. Más tarde las minas de Ponferrada y, entre medias, contrabando y estraperlo (huele a café, por la zona). Unos caballos prestos con la carga sin hacer preguntas y por cordeles hasta Puerto del Pico, por Toledo hasta Madrid. Allí el contacto y a cobrar lo restante; al final más sueldo que un mes en la mina. De aquello unas huertas, alguna casa más y un fajo de billetes, para pagar en mano, debajo de las tinajas. Ahora a seguir buscando la burra. Coge unos pimientos y un melocotón “y a hacerme la comida”. Se aleja mascullando por el caz del molino, "a ver si la Escorpiona, pequeñaja, pero muy espabilá, "se viene conmigo cuando fallezca su marido que está muy malo el pobre". 
Imagen relacionada   Bajando de la altas Hurdes cruzamos caminos hasta que, de una iglesia, vemos salir las mujeres delante de los hombres, descargando recuerdos por Santa María; como antaño se intercambiaban los bultos a los lomos de mulas y asnos desde los carros. Estamos en Descargamaría, un pueblo frontera camino de la meseta castellana.

   El cielo plomizo. Nubosidad variable, pronostica el parte de la televisión. Carmen Martín Gaite, habla en su libro homónimo de los miles de abejas muertas en una plaga. Ficción y realidad mientras atravieso esta tierra en este otoño mitad verano, primavera madura, el zumbido ciclón de millones de avispas aterran el cuerpo entre los muros de pizarra negra, y el rumor hipnótico del riachuelo que cae en pequeñas cascadas rompiendo en olores a hierba, higueras, tomillo, hierbabuena… Luego la tromba de agua que nos cruza de mar.
Imagen relacionada   Del mar de robles, encinas, pinares y a sus faldas olivos, a un majestuoso manto de rocas volcánicas y desierto. La otra Gata que se baña en el Mediterráneo.   ¡Por favor, sírvame un "Americano"! En un instante sobre la mesa de mármol y pies de hierro fundido un pequeño vasito con color rosado y calado de canela se introduce cálidamente por mi garganta con su sabor dulce. Las maletas en una pensión donde se alojaron los actores del western español. Hace un calor que adormece los sentidos. Las fuentes salpican gotas de sudor y una neblina se eleva sobre las agujas de las torres de los Jerónimos. 
   A nuestro lado un rostro que semeja un mexicano oscuro, magro en carnes, mofletudo y con anchas patillas, hace de esto más de cuarenta años. Es “El Habichuela”, comentan otros clientes. Levanta las carcajadas a los galanes de las pantallas mientras sorbe otro "americano" (dicen que por no saber servirles sus cócteles, un camarero avispado se prodigó en la leche salpicada con un poco de limón y canela, y algún otro secreto, y le llamó un "americano"); hablan inglés y alguna otra palabra en castellano, se sienten como en casa. José Galera, su verdadero nombre, pasó de repartir agua en los sets de rodaje a cortas frases o bulto vigilando caravanas, a compartir unas risas, y hasta amistad, con Terence Hill, Anthony Queen o Yul Brynner; hasta presumió de su amistad con Brigitte Bardot.A veces hasta "me daban hasta quinientas pesetas... Pero para mí el dinero era lo de menos; ¿y la fama? ¿Y el codearte con los mejores artistas del mundo?" (La Voz de Almería, Suplemento 'Queridos diferentes' verano de 2000.)
José Galera, el "Habichuela".
De http://almeriacine.blogspot.com/2015/
   Luego cogió su bicicleta y, sin quitarse el traje de sheriff, subía y bajaba por el Paseo de Almería, cuando no era un hombre anuncio, hasta que pasó sus últimos años, con salud quebrantada, en la residencia de religiosas, sin quitarse el hábito del western y el amor de su esposa. Sus amigos esculpieron este epitafio en su tumba: "Quisiste tocar el cielo como actor, hoy te aplauden las estrellas". 

   A veces, en el firmamento humano, estrellas como Máximo y José, de las dos Gatas, nunca se apagan, y las vemos destellar entre tanta “nubosidad variable”.

jueves, 4 de octubre de 2018

Coincidencias

Josep, la memoria sin rencor de Corbera d'Ebre   

   Huele a higuera sumida en el silencio. Un par de calles destripadas, salpicadas de piedras bajo balcones desgajados de sus muros; la piel de todas las casas atravesadas por vigas de madera que luego se cruzan en el firmamento, apuntalando en el cielo la iglesia o la luna.
   Los escombros y sus temblorosas ruinas, regurgitan arterias vivas, esculturas sacadas de secos troncos o retorcidos hierros que los artistas han convertido en un abecedario, de la A a la Z, alojando poemas sobre la existencia, la libertad, la imaginación ácrata de toda atadura estilística.
   Es Poble Vella en Corbera d'Ebre (Lleida), un pueblo asediado entre los dos frentes durante la batalla del Ebro en plena guerra civil; arrasado y yermo por las bombas que arrojaron los dos bandos, republicanos o nacionales, que se jugaban el avance definitivo. 
   Al final de la fuerte pendiente que baja al actual Corbera descansa, sobre una silla de enea, Josep. Tiene los ojos alegres; tan claros que resaltan a su moreno de piel, pequeños, como de niño. A sus ochenta y ocho todavía los entrecierra con picardía al recordar la negra noche al llegar a las Ramblas de Barcelona. Huían, a la fuerza, de las bombas. En el carro de su padre lleno de butifarra y calabaza. No les dejaron otra opción los milicianos para evitar la masacre. Pasó la familia esquivando durante aquellos días las más negras noches del bando nacional que salpicaban los campos de los alrededores de la capital catalana, escondiéndose, quietos como estatuas, bajo los olivos.
   Josep recuerda con estremecimiento muchas duermevelas; los aviones sobrevuelan aún sobre su almohada. Hace un par de horas el guía de la iglesia fantasma, Eloy, era rotundo, tajante, "si no es por la aviación nazi e italiana no gana la guerra el ejército golpista". La República pudo salvar los primeros momentos porque pagó a la antigua Unión Soviética los aviones y los militares formados para frenar a los sublevados. Madrid y Barcelona fueron claves. Gernika no se aleja de la retina de cualquier historiador y éste experto en historia militar afirma que fue demoledor a nivel psicológico.
   Los vecinos volvieron e intentaron levantar de nuevo las casas y labrar los campos, pero las minas y las bombas, aquéllas que no lograron quemar antes, segaron manos, arrancaban de cuajo las extremidades al rozar con arados. Eran demasiadas muertes. Había que construir el pueblo hacia la vega.
   Está anocheciendo. A las puertas de sus casas, en las que tuvieron que renacer al final de la contienda, un grupo de parejas de mayores se arracima con Josep. Arriba, al final de la cuesta, las escaleras acogen miles de lazos amarillos en las barandillas (algunos mayores no pueden hilvanar el castellano, mas se esfuerzan por buscar las palabras más ciertas a su corazón). 
   Sus ruinas son un monumento silencioso a la barbarie de la Guerra Civil. Cuentan su pasado con la fe de que no vuelva a ocurrir nunca, a ningún pueblo. Ahora les gusta que muchos forasteros se acerquen y charlen en las tardes con ellos y hasta se queden unos días para compartir su hermosa tierra.
   Ayer fue el primero de octubre, aniversario del fallido referéndum por la independencia de Cataluña. Su actual presidente Torra animaba a los grupos más violentos a continuar "dando caña". El expresidente Aznar compara lo ocurrido en este último año a un "golpe de estado" similar al que la Generalitat dio en 1934; "olvidándose" que el tremendo "golpe", vendría en julio del 36. Presenta un libro sobre el futuro, sin tener, o no querer dejar claro, cómo fue el pasado; recoge abigarrados párrafos incomprensibles excepto para emular su egolatría, y está falto de mensajes sobre diálogo o empatía, para salir de la encrucijada de este presente. 
Resultado de imagen de cuadro de goya pelea a garrotazos   Coinciden ambos en sus monólogos de locos apaleándose -como en el cuadro Duelo a garrotazos de Goya, pero desde el horizonte-, y a los que tristemente siguen ríos de hipnotizados.
   Sólo han pasado ochenta años de la guerra irracional y fratricida.Y muchos ya no quieren tener Memoria.
Mural "Guernica". Pablo Picasso (1 de mayo-4 junio 1937, París). Adquirido por el Estado Español ese año.
Hoy está expuesto en el Museo Reina Sofía, Madrid.

martes, 2 de octubre de 2018


Coincidencias

Eibissa, la bodega mágica de "Los Famelier"


   Dicta la leyenda que al caer la noche, en la isla mayor de las Pitiusas, unos seres minúsculos, “Los Famelier”, salen del cauce del Santa Eulària (el mismo nombre que la villa que lo ve morir al mar) para comenzar inusitados trabajos con frenética obsesión. Hace siglos, los pobladores de esta isla los pusieron a desalar el agua del mar que entra en el río. Si no se les da tamañas tareas, y otras tan inusitadas, se aburren y comienzan a pedir comida. El momento de hacerse con uno de estos currantes sin pausa es la noche de San Juan bajo el puente viejo del lugar (llenando una botella negra con agua bendita y al poco sale uno de estos seres con mucho esfuerzo pero pidiendo trabajo, o comida). Ayer me los encontré, mimetizados, en una sala anterior refugio de la guerra civil, en la plaza mayor de la misma Santa Eulària. 
   Al salir había caído la noche y me pareció que un ejército de estos seres se habían dispersado por todas partes, desde la costa a los rincones de las viejas colinas de la isla. Seres que se asemejaban a aquellos, no por las formas, feas pero simpáticas, sino porque no paraban de pedir comida en la multitud de restaurantes o sitios dedicados al zampeo. Claro, me dije, es que no trabajan. Mas en frente, casi tantos, detrás de los mostradores o cocinas, que no paran de moverse y hacer mil faenas, y que si paran también piden comida, como los Famelier. Mi buen amigo Jordi Colón -sí, un apellido originario de la isla, y atrévanse a rebuscar si tiene algo que ver con el almirante-, me cuenta la leyenda actualizándola con que la botella y el agua, tan "bendita", ahora, es la Reforma Laboral, que obliga a hilar un trabajo con otro para poder sobrevivir). Los primeros tienen cuerpos estilizados, rozan un moreno marmóreo y sus telas parecen espuma de algodón. Los otros retales y mandiles de grandes almacenes, como Alex que, no se queja, pues está aquí detrás de una barra, después de recorrer medio mundo, y no se lo van a creer, nacido en Madrid, en la calle Ibiza, y recaló en Cala Llonga, quizás como último puerto, "en invierno se vive bien". No sale de la cocina para su amigo inglés, bueno, ya no, lleva treinta y nueve años aquí, y tan sólo saldrá de la isla para el entierro de su reina Isabel. Junto a un catalán y un jienense parecen la "ONU" del humor con sus risas atronadoras que se escapan por la bahía. Al otro lado de la isla María hace magia de las masas de harina y quesos de la tierra, amén de mil plantas olorosas y sabrosas, y despacha en su horno de San Antonio, "esperando que llegue el otoño y volvamos a ser los pocos de aquí, y bien avenidos, y regalarle a mi marido un viaje a Toledo, que he visto en internet que es precioso". Faltaba José Ángel conductor de un camión motobomba que baja cerros como si fuese sobre una cabra, lleva agua a viviendas de la sierra, se han gastado pozos de agua en jardines exóticos, no llueve, la sequía y el cambio climático, y que se queja de no poder pagarle una vivienda modesta a su hija que se acaba de casar. Los precios están prohibitivos, y luego nos acusan de turismofobia, pero esto es imposible, estoy pensando irme a Galicia, donde los padres de mi mujer".
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   Ya en la capital de la isla, en lo más alto, en la catedral, Begoña no rompe su sonrisa con la que luego se pasea entre obispos y canónigos, echa de menos su Cuenca, pero aquí las horas del día y la noche las vive entre sus reliquias y trípticos religiosos, buscando la fe en el fondo de quien se acerca a este templo colorista y ágil de construcción, en un entramado de cuestas de murallas, y casones con blasones, antes de la morería, y judíos. Un cruce de pueblos e historia permeable por las aguas que surten y arrecian contra estas infranqueables murallas. 
Abajo, en el paseo marítimo, otra estatua de un papá y una niña vestidos con particulares detalles en su indumentaria, flores, falda y tejidos laxos, es parte de la familia hippy. Ese movimiento que se agostó en estas islas, Formentera e Ibiza, y que con la aparición en televisión de algún espécimen mediático supuso la inundación de estas bellas y tranquilas islas mediterráneas en ríos de alienígenas de la marcha nocturna ahora del Dj. 
   Han pasado cincuenta años del Mayo del 68, que dicen que trajo los primeros seres libertarios del amor y del curre, y casi ya no nos reconocemos mas que en los Famelier. La libertad y el cambio del universo se quedó pegado en el último archivo de la famosilla o famosazo del instagram, eso sí, en bolas.

domingo, 21 de mayo de 2017

Miradas

Cine. Compañía La Tristura.
Teatro contra los fascismos
  
   "Hay que replantearse la revolución. Más que cambiar el mundo, como decía Marx; hay que cambiar la vida, como decía Rimbaud. Hay que ir hacia una micropolítica de situación. Esto lo sabían perfectamente Guy Debord y los situacionistas. Hay que cambiar la manera de percibir el mundo". Leopoldo María Panero.

   La poética/política de Leopoldo María Panero es, junto con la trilogía teatral que me ha deparado la cartelera en las últimas semanas, un aldabonazo más a mi conciencia. El triángulo de Cine, de Itsaso Arana y Celso Giménez, Himmelweg, "Camino-del-Cielo", de Juan Mayorga y Cáscaras Vacías de Magda Labarga y Laila Ripoll, han ido dejando un poso oscuro bajo mi piel mezcla de miedo, tristeza e ira. Me han abierto en canal al ser humano y mostrado, de nuevo, la soberbia, la desesperación y el pisotón al otro antes que llegue la bota a nuestro costado.
   En un momento de resurgimiento objetivo, y muy preocupante, de los fascismos, o su práxis emergente, en muchos gobiernos del mundo, y u asentamiento en el pensamiento colectivo, aprecio en las programaciones un crecimiento casi exponencial -quiero creer que con intención plena-, una serie de obras que vienen a recordarnos que no podemos quedarnos indiferentes.  La  Tristura nos habla en Cine de buscar una verdadera identidad. Nos narran el secuestro/robo a aquellos padres de un hijo, tras el final de la guerra civil española. Un acto inhumano se perpetuó hasta entrada la democracia (hoy en día siguen abiertos los casos en los tribunales hasta principios de los años ochenta). La búsqueda de identidad se debe sobreentender para con este país que tiene problemas para encontrarla y definirla (si no, observemos los problema identitarios y de convivencia entre regiones). Una obra donde confluyen monólogos, y cine (kiné) con escenas portentosas de "El gran dictador" de Chaplin. Un diálogo interno muy amenazador.
Himmelweg, de Juan Mayorga.
   De la sombra del personaje histórico que dio vida a aquel dictador de la ficción llega Himmelweg, "Camino-del-Cielo" de Juan Mayorga, dirigida por Raimon Molins y llevada al escenario por Atrium produccions. En un campo de concentración hitleriano los hombres corrientes, sumidos en la desesperación y el terror, asumen un invento/engendro de sociedad/mundo feliz, una teatralización de la vida, una perversión del arte, disfrazado de dramaturgia. El jefe del campo trata de engañar a la delegada de la Cruz Roja que allí se ha creado un mundo eficaz, sin fisuras imperfectas, donde si no llega la felicidad, la libertad del ser, sí se alcanza el aplauso injerto en mentes perversas por la organización de un decorado infalible, poco amenazador y con arreglo a las leyes universales. Y ese mundo es al que quieren abocarnos mandatarios desde la necedad y el discurso huero. A diario, a muy pocos metros de casa. 
Impactante escenografía de José Luis Raymond
para "Cáscaras vacías".
   Al final todos queremos ser Cáscaras vacías. Espeluznantes historias tejidas con testimonios del programa "Aktion T4", el código que los nazis dieron a la eutanasia dirigida a eliminar a personas con alguna diversidad funcional que consideraban "vidas indignas de ser vividas", "cáscaras vacías". Seis intérpretes que tejen, con su propia biografía, unos personajes reales que fueron gaseadas en el castillo de Hartheim. Al final, en su diálogo con el público se refieren sus esperanzas, los discursos tan similares a los que se escucharían en aquellos años grises. Un discurso teatral sobre la diferencia, lo raro, lo útil o inútil de las vidas de cada quien (una magnífica experiencia que da plena vigencia al teatro inclusivo). 
   Ante este crecimiento inusitado de fobias, persecuciones al diferente, la filósofa Adela Cortina nos revela que detrás de todo está la pobreza. En el eje de su Aporofobia, el rechazo al pobre (Editorial Paidós), está que “todos los seres humanos somos aporófobos”, aporta esta premio internacional Jovellanos 2007. En definitiva, desconfiar del extraño fue durante mucho tiempo una forma de defenderse de la amenaza de otros grupos tribales, pero también dentro del grupo surge el rechazo al pobre. Y ahora, en plena crisis económica, política, social y cultural no podría ser menos.
   Hoy, como algunos ya dijeron antes de ayer, vuelven a escucharse los mismos argumentos ante las tramas de tráfico de niños en la dictadura de España, de los fascismos aparentemente banales y torpes, bajo la idea de determinadas medidas sociales "para que sufran los menos", por la idea "natural" de que sobrevivan los que fueren más fuertes, generalmente, qué curioso, los acaudalados, a cualquier precio que, en definitiva, prevalezcan los "carnívoros" sobre los débiles.
   Como ya vaticinaron los versos del poema de Martin Niemüller (1892-1984) -alemán antinazi, preso en campos de concentración-, atribuido tantas veces a Bertolt Brecht:
   "Primero apresaron a los comunistas, y no dije nada porque yo no era un comunista. / Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío. / Luego vinieron por los sindicalistas, y no dije nada porque yo no era ni obrero ni sindicalista. / Luego se llevaron a los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. / Hoy vinieron por mí, pero ya es demasiado tarde."


Nunca la vida de un niño tendrá justificación alguna 
para hacerse oír o cambiar el mundo al gusto del asesino. 
Ninguna vida ajena. Nunca.
Por los asesinados en Manchester.